Ayer, 15 de octubre, se puso a la venta The Witcher 3: Wild Hunt Complete Edition en Nintendo Switch. El éxito de CD Projekt RED estrenado en 2015 se adapta a las capacidades de la consola de Nintendo y el formato portátil, con una versión que mantiene toda la calidad de su narrativa y cientos de horas de contenido, así, como alguno de los aspectos mejorables en el combate. Para llegar a Switch se han realizado algunos sacrificios gráficos, que podéis comprobar en la siguiente comparación con PlayStation 4 y PS4 Pro.

En nuestro análisis de The Witcher III para Switch comentamos que algunas de las diferencias más visibles respecto a otras consolas se encuentra la resolución dinámica, que oscila entre los 720p y los 624p en sobremesa o los 540p en portátil-, provocando una pérdida de nitidez, una reducción en la distancia de dibujado, aparición súbita de elementos en el escenario, carga de modelados de alta calidad más visible, texturas modificadas y una iluminación menos impactante. A pesar de eso, en el modo portátil estas limitaciones no son tan visibles y se pueden perdonar más fácilmente.

Un rendimiento digno de mención

Uno de los aspectos que más nos ha sorprendido es que el rendimiento es bastante bueno, en las 30 imágenes por segundo a excepción de las cinemáticas más recargadas o las zonas más complejas del mapa, como la ciudad de Novigrado, pero la densidad de personas en sus calles parece la misma que en otras plataformas. Los recortes gráficos en detalles han servido para que la jugabilidad no se vea afectada por las diferencias de potencia con el resto de sistemas.

En el veredicto señalamos que las impresiones son muy positivas y los sacrificios son comprensibles en modo portátil, aunque para jugar en pantalla grande es preferible optar por otras versiones. En cualquier caso, el trabajo de CD Projekt RED y Saber Interactive con este “milagro portátil” permite disfrutar a los usuarios de Switch de uno de los juegos más grandes y ambiciosos de los últimos años.